01Tu experiencia es el punto de partida
La persona es experta en su propia experiencia.
No porque la terapeuta vea una dirección significa que la persona deba ir hacia ella.
Cada persona trae una sabiduría y un conocimiento de sí misma que merece ser respetado.
02Un vínculo seguro y ético
El vínculo terapéutico debe ser un espacio seguro y ético.
El lugar de poder de la terapeuta debe ser ejercido con responsabilidad y sin abuso.
03Humanidad para acompañar
En momentos de crisis profunda, además del conocimiento técnico, la humanidad compartida y la capacidad de acompañar son fundamentales.
04Comprender la historia, abrir posibilidades
La historia importa, pero no para quedar atrapados en ella: comprender patrones permite ampliar las posibilidades de respuesta.
El pasado tiene un lugar importante, especialmente los vínculos primarios, pero se revisa para ampliar posibilidades actuales y no para quedar atrapados en él.
05Escuchar también al cuerpo
Integro aspectos del cuerpo y de la experiencia somática para observar cómo las experiencias se alojan y expresan corporalmente.